Agente de la KGB, stalinista confeso, marxista, mentiroso, acomplejado, alcohólico, bipolar, hipócrita, fracasado, totalitario, etc, etc, etc
Ricardo I blanquea marxismo y autodestrucción de Allende y el “proyecto” de la nauseabunda Unidad Popular :
Se cumple hoy el centenario del nacimiento de Salvador Allende, el socialista que quiso hacer una revolución en democracia. Los golpistas se lo impidieron, pero las alamedas de la libertad volvieron a abrirse en Chile. Columna escrita por el ex Presidente Ricardo Lagos.
Hoy, 26 de junio, se cumplen 100 años del nacimiento de Salvador Allende. Un nombre cuya huella no sólo dejó su impronta en la historia de Chile, sino también en el imaginario político del mundo contemporáneo. Los 100 años de Allende no fueron de soledad, sino de compromiso creciente con los pobres y postergados, con soñadores de sociedades más justas y con impulsores de un orden internacional sin dominadores y dominados.
Por eso, esta conmemoración también nos convoca a una pregunta esencial: ¿por qué los mil días de Allende como Presidente de Chile han capturado la imaginación de tantos en el planeta?
Esos mil días tuvieron lugar en un Chile republicano. Un país respetado en el mundo por la forma como, a poco andar de su independencia, estuvo en condiciones de cimentar una república en bases sólidas. Durante el siglo XX esa república fue capaz de abrir espacios a una creciente movilidad social y a una clase media forjada a través de un sistema educacional gratuito, laico y abierto a todos.
Allende es resultado y factor del Chile republicano: origen social, formación académica, adscripción doctrinaria -más que ideológica-, lealtades y pertenencias. Es difícil entender el Chile que se generó desde la década de los 30 en el siglo pasado sin el protagonismo de Allende.
Allende actuó siempre en el marco de las instituciones constitucionales y las defendió en su mérito y en su condición de instrumentos reguladores de su propia transformación. Esa convicción determinó su conducta política desde sus primeras responsabilidades parlamentarias hasta su decisión de acabar con su vida cuando esas instituciones eran barridas por la fuerza.
Por otra parte, el esfuerzo por producir esos cambios y la tensión social involucrada hizo que muchos demócratas reales sintieran que el camino de Allende, a la larga, no permitiría mantener la democracia. Y, en defensa de ella, se colocaron en una oposición dura a Allende. Más allá, estaban los otros, los del golpismo al acecho.
Se da entonces la paradoja de un país donde el gobierno no tiene mayoría para plantear los cambios profundos que el gobernante reclama, pero donde tampoco existe mayoría parlamentaria para poner fin a esa propuesta política.
Es un contexto de creciente polarización interna. Es probable que la mayor debilidad política de Allende haya sido no convencer a sus partidarios que el camino del cambio a través de la democracia sólo es posible consolidando mayorías basadas en amplios consensos.
Avanza 1973 y la República y sus instituciones se tensionan al máximo. Allende decide convocar a un plebiscito. Sabe tanto que el triunfo es difícil como que es la forma de resolver pacíficamente el dilema.
No alcanzó a comunicarlo a la ciudadanía… Frente a la quiebra institucional, Allende responde con el testimonio profundo de sus palabras y su acción: “Trabajadores de mi Patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley”. Y así lo hizo.
Hoy, a 100 años de su nacimiento, vivimos otro Chile, otro escenario internacional sin la guerra fría, pero con peligros propios de un proceso globalizador que no tiene reglas. La forma en que hemos sido capaces de encarar la transición de dictadura a democracia en Chile ha sido vista por muchos con admiración, la tarea se ha hecho rescatando los valores democráticos y republicanos en que Chile asentó lo mejor de su historia.
A los 100 años de Allende reconstruimos el optimismo desde sus palabras: “Más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”. Y nos dicen algo más: esas grandes alamedas hay que cuidarlas día a día, fortalecerlas, para seguir transitando hacia destinos mejores. La democracia es, en última instancia, ese conjunto de árboles sólidos, diversos y entrelazados por donde el ser humano quiere buscar la oportunidad de sus sueños. Es la lección que nos dejó Allende.
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Y ‘La Tercera’ se presta para ellos.
Acabo de saber que la plaza del pueblo de Valparaíso se llamará Plaza del Pueblo Salvador Allende.
Desde luego, la Derecha no dirá nada.
¡Qué manera de mentir! Recuerda que Ricardos Lagos escribió ‘que todas las unidades económicas deberían pasar al Estado’, cosa que hizo la UP.
Ya sé de lo que voy a escribir esta semana. Usaré esa foto.
Solamente la apatía ideológica de la Derecha chilena permite que estos sinverguenzas se atrevan a falsear asi la historia.
Así es Cristián. Por eso es bueno criticarla para que despierten.
La avenida principal de Puerto Montt se llama Salvador Allende, y eso que en esa zona la alianza tiene mucha más gente…
Un año de propaganda estatal y sólo 2500 personas llegaron al “masivo” homenaje a Allende…
Muy de acuerdo con Cristián.
Muy buena la descripción de Allende, Francisco.
Cariños.
Francisco:
Reproduce la entrevista al escritor Jorge Edwards. Según él, Allende respetó el Estado de Derecho.
“Edwards: “Allende trató de conseguir progreso social en una sociedad muy desigual”
Jueves 26 de Junio de 2008
Fuente :EFE
El día en que se conmemora el centenario del nacimiento del ex Presidente, el escritor chileno recordó su fallecimiento.
MÉXICO.- El escritor chileno Jorge Edwards afirmó hoy que el ex Presidente de su país, Salvador Allende, legó a Chile “la aspiración, más que la realidad” de lograr condiciones sociales “mejores” y “más justas” en un país que era muy conservador y desigual.
“Allende (1980-1973) representó la lucha social, la búsqueda de la igualdad social en una sociedad que era muy retrasada en muchas cosas”, dijo Edwards en entrevista con Efe el día en que en Chile se conmemora el centenario del nacimiento del ex mandatario.
“Yo creo que manejó la economía con bastante ingenuidad y poco conocimiento (…), pero intentó hacer algo en un país que era muy conservador y muy reaccionario”, indicó.
Edwards, quien estos días presentó en México “La casa de Dostoievsky” (Planeta, 2008), sostuvo que el ex Mandatario, quien gobernó Chile de 1970 a 1973, “ha quedado como una figura con muchas contradicciones y muy criticable”.
Sin embargo, el escritor añadió que Allende “finalmente sacrificó su vida y fue consecuente con sus principios”. “Él había anunciado muchas veces que no saldría de La Moneda, vivo. Fue un héroe, en cierto modo, romántico porque trató de conseguir un progreso social en una sociedad que era muy desigual, muy injusta, y que él conoció a lo largo del siglo XX”, indicó Edwards.
Para el Premio Cervantes de Literatura 1999 y Nacional de Literatura en su país (1994), Allende fue “en su acción, no sé si en su pensamiento, un demócrata” porque accedió al poder en unas elecciones libres y respetó el Estado de Derecho.
“Es una figura respetable. Yo puedo estar en desacuerdo con él pero es una figura que ahí está y que merece que se le haga un homenaje”, añadió el también ex diplomático.
Sobre la situación actual de su país, dijo que el Santiago de Chile de los años cincuenta del siglo pasado, recreado en su última novela, galardonada con el premio Planeta-Casamérica 2008, “es una ciudad desaparecida” en la que actualmente vive.
Edwards se confiesa poco afecto a conceptos como el nacionalismo en general o la “chilenidad” en particular, algo que no le impediría vivir en otro país.
“Mi relación con Chile es con un paisaje, con gente, personas, mi familia, amigos, con una memoria, pero eso no me lleva a ser un nacionalista chileno”, apuntó.
No obstante, el escritor reconoció que se siente “muy chileno” y le gustaría que su país“fuera mejor en la cultura, en la lectura, en muchas cosas”.
“Y mis novelas, mis libros en general, se dirigen a un lector universal, espero que me pueda leer alguien en cualquier parte. Pero se dirigen en forma algo especial al lector chileno. Algo le dicen a los chilenos”, concluyó.
”
La Segunda de hoy
Jorge Edward se olvida que esa desigualdad era debido a las políticas socialistas que Chile tenía desde 1938 o antes. Proteccionismo, estatismo, etc. El propio socialismo provoca desigualdad.
La leí en Emol. La típica estrategia de Edwards para que le den premios y le paguen por sus artículos y promuevan sus libros.
Es el maestro de las RRPP…
Respuesta al corrupto-ladrón lagos que huye de la justicia y de los medios dando discursos, intentando desviar la atención:
Gracias a Dios y al destino que envió a esos “golpistas” para sacarnos a un borracho, cobarde, ladrón y corrupto como allende del gobierno y sus secuaces de idénticas características.
Afortunadamente NADIE en este país quería al sabandija de allende, por eso el pueblo lo echó. Su “desgobierno” fue un preludio de lo que vendría despues del 90 en Chile: robos, robos, corrupción, robos, robos; y un preludio de lo que ocurrió después en Cuba: mentiras, robos, asesinatos, genocidios.
Fijense en la encuesta de opinión Terra.cl (una que siempre cito, y que tampoco parecen leer u opinar en ella a menudo).
Ante la pregunta de hoy:
¿Qué opinas de los homenajes que Chile y el mundo hacen hoy a Salvador Allende?
52% Mal. Dividió al pais y le dan más importancia de la que tiene
29% merecidos. Marcó un hito en el mundo al ser el primer presidente marxista elegido democráticamente
19% Natural. Es figura polémica, pero reconozco su importancia histórica
Sobre 4.564 votantes.
Ese 29% sí que sabe hacer ruido.
Y ese 52% sí que sabe quedarse callado.