Norteamericanos gastan 40 billones de dólares al año en un problema inexistente

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Por Jorge Acuña

Debió haber sido una muy buena idea en su época, el intento de quitarle posicionamiento a la agenda del calentamiento global y cortar de raíz toda la carga regulatoria que ese concepto trae consigo. Pero en abril, el anuncio del Presidente Bush de iniciar un plan para detener el crecimiento de las emisiones de gases invernadero en Estados Unidos para 2025 puede ser digno de imitar por muchos, al legitimizar las posiciones del radicalismo ambiental. Aunque este plan no recoge todas las demandas de estos grupos ambientalistas, legitima su argumento de que el calentamiento global es causado por el hombre y que es una inminente amenaza a la humanidad.

Como estima el escritor Christopher Horner, autor del libro “The Politically Incorrect Guide to Global Warming,”: “Todo esto cumple con legitimar su agenda, llevar del centro político este tema hacia la izquierda y dejar de lado a muchas personas menos ideologizadas sin poder llamar la atención.”

Pero este plan comienza a mencionarse en tiempos en que un creciente número de científicos están dando la espalda a las teorías sobre el calentamiento antropogénico de la Tierra.

Timothy Patterson, profesor de geología y director del Centro de Geociencias Ottawa-Carleton de la universidad canadiense Carleton, dice que “las variaciones de CO2 muestran poca correlación con el clima de nuestro planeta en el largo, medio e incluso en el corto plazo.”

Después contgore2inúa: “Los excelentes científicos con los que trabajo, consistentemente están encontrando maravillosas correlaciones entre las fluctuaciones regulares del sol y el clima terrestre. Esto no es sorprende en lo absoluto. El sol y las estrellas son la mayor fuente de energía de este planeta.”

Pero no es bonito culpar a la Madre Tierra cuando tienes a la Revolución Industrial y al motor de combustión interna como convenientes chivos expiatorios. Esto, después de un debate manejado principalmente por la ideología y no por la ciencia racional. Es una manera de alcanzar el control político, económico y social que el comunismo y otras clases de tiranías esclavizantes ni siquiera imaginaron.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), por ejemplo, ya funciona bajo las órdenes de la Corte Suprema para determinar si el CO2, el gas básico para la vida de la flora y por ende de toda la fauna terrestre, está poniendo en peligro la salud pública y el sistema de protección social. Si llegara a serlo, la EPA deberá regular las emisiones y por ende, se terminará regulando la economía.

En otro ejemplo, los apologistas del calentamiento global están usando a los osos polares, la mascota del calentamiento global, para forzar cambios en la Endangered Species Act. También están tratando de “secuestrar” la Clean Air Act y la National Environmental Policy Act. El plan de calentamiento global de Bush, cualquiera que sea su intención, no los detendrá. Solamente les proveerá de otro árbol al cual arrimarse y desde cuya sombra seguir trabajando.

Los contribuyentes norteamericanos están gastando actualmente 40 billones de dólares al año para enfrentar el calentamiento global,” nota Brian Kennedy, portavoz del Institute for Energy Research. “Y a la fecha están alcanzando mejores resultados que los europeos bajo un sistema regulatorio altamente burocratizado. No entendemos por qué hay que cambiar al camino europeo.”

Horner se muestra de acuerdo, señalando que Estados Unidos “es el líder mundial en reducción de los índices de emisión de CO2 a la vez que su economía se ha expandido. Y a pesar de que también el país ha crecido en población, todo lo contrario a lo que sucede con su antagonista, Europa.”

Los extremistas del calentamiento global han desatado más caos en este planeta que políticas serias para salvarlo. La prisa con que se han adoptado los biocombustibles como el etanol ha elevado el precio de los alimentos al punto de causar desestabilización para muchos gobiernos del mundo. La escalada agrícola causada por el incremento de cultivos está degradando los ríos y zonas costeras a escala global. Mientras tanto, los famosos “bonos de carbono” convierten los predios agrícolas de los países pobres, más necesarios que nunca, en bosques.

El científico solar David Archibald recientemente contó en una conferencia sobre calentamiento global realizada en Hong Kong, publicado en The Guardian, que estamos ad portas de un disminuido ciclo solar, por lo tanto se debería estar pensando en maneras de elevar las emisiones de CO2. Al parecer nos estamos acercando a un enfriamiento global.

Al seguir una tendencia políticamente correcta, no sólo se está legitimando una lucha ideológica radical, sino que adelanta los planes de control de toda la estructura social, desde el crecimiento de la población hasta nuestras decisiones de consumo. Mientras todos hablan de calentamiento, la libertad se va congelando.

3 comentarios

  1. La panacea del calentamiento global es hoy utilizada como fundamento para generar una enorme cantidad de gastos en todo el mundo. Por ejemplo, si algún académico desea postular a financiamiento para el desarrollo de una investigación, basta que incluya la frase “calentamiento global” para que sea seguro que lo obtendrá. Sin embargo, todo se sustenta en una maquinación política para controlar a la sociedad y regular los mercados: ¡Y vaya que ha resultado! ¡Si hasta el nobel de la paz le fue otorgado a Al Gore!
    Lamentablemente el común de la población no se informa más allá de lo que los medios de comunicación social transmiten, adquiriendo una sola visión de los hechos que por lo demás está bastante maquillada está. Así las cosas, es muy sencillo plantar un axioma para que todo el mundo lo crea a ciegas y modifique su comportamiento, costumbres, política y economía en torno a el.
    Para equilibrar la balanza propongo ver el documental “The Great Global Warming Swindle”. En él se expone la tesis contraria a la del calentamiento global antropogénico y devela la industria que se ha generado al respecto.
    Por último, quiero señalar que fue el autor de este artículo quien me inivitó a ver este documental. Excelente columna Jorge.

  2. Bienvenido a 1984 y ‘Mundo Feliz’.

  3. Ray Bradbury?

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