MIR: Muchos ‘compañeros’ entregaron información, sin mediar presión física o torturas

Por Javier Bazán

Hace tiempo que tenía descuidada esta sección, y ahora vuelvo retomarla. Por ello, quiero comentar el libro que mencioné en el post anterior, “Miguel Krassnoff: Prisionero por servir a Chile” de la historiadora Gisela Silva Encina, quien es hija del famoso historiador chileno Francisco Encina. Mi razón para comentar este libro es para solidarizar con este militar chileno, que se encuentra injustamente encerrado, ya que no han probado nada y no han aplicado las leyes respectivas. Además de solidarizar con la señora del militar y sus hijos, uno de los cuales es oficial de Ejército. Este es el medio que dispongo para dar a conocer las trasgresiones al Estado de Derecho en Chile.

La historiadora Gisela Silva Encina publicó anteriormente “Sin derechos humanos” (1999), donde cuenta los crímenes del comunismo. Me gustaría haberlo comprado en esa fecha, pero me creí el cuento del fin de las ideologías. No me había dado cuenta que pese a la ‘renovación’ de la izquierda, ésta seguía siendo matonezca.

Ahora bien, el libro que comento cuenta como la historia de individuo va a la par con la Historia Universal. Miguel Krassnoff es conocido en Chile por ser de la generación de militares que tuvo que lidiar con el terrorismo y el comunismo, como lo mostré en el post anterior. Gisela Silva escribe: “Es casi innecesario señalar que la incompatibilidad entre el alma libre de los cosacos y el comunismo era irreductible. Fue un atamán, un Krassnoff, el primero en sublevarse ante el poder por Lenin en San Petersburgo” (p.13). Eso ya constituye un estigma en el país, pues gracias a este tipo de personas que no ganaron nada, muchos hombres de negocios y políticos, le deben la vida y sus bienes.

En efecto, Miguel Krassnoff es descendiente de cosacos, los cuales son una hermandad más que una raza.

La historiadora cuenta la peculiaridad de los cosacos y luego como la historia de los Krassnoff se entrelaza con la historia del siglo XX. Así sabemos por este libro de la traición de Lienz, donde más de cincuentas mil cosacos con sus familias fueron deportados a la Rusia de Stalin, luego que Winston Churchill y Roosevelt aceptaran el deseo de Stalin en la Conferencia de Yalta (3-02-1945) de mandar a los cosacos exiliados a Rusia. Y también la madre de Krassnoff logró escapar de la deportación, gracias a un diplomático chileno, que les permitió irse a vivir a Chile. Cabe señalar que entre los deportados a la URRS, estaban los generales Piotr y Simón Krassnoff, quienes fueron ahorcados el 15 de enero de 1947 en Lubianka, la cárcel de la N.K.V.D. Miguel Krassnoff es descendiente del atamán Piotr Krassnoff , al cual se la erigido una estatua en Elanskaya, Rusia.

Después, el libro nos relata del período de crecimiento de Krassnoff, donde él se sentía un chileno más, hasta llegar a la Unidad Popular, el Gobierno Militar y su asignación a la DINA.

Así sabemos de los interesantes trabajos que les mandó el general Prats al Teniente Krassnoff. Prats le pide al teniente que le traduzca informes, donde se comentan de las características del fusil AKA-47. En otra traducción en la que le pide a su madre Dhyna Martchenko relata la estadía del general Prats en Rusia. Cuando terminó de traducir, la madre estaba alarmanda. ¿Por qué? “No podía dar crédito al lenguaje empleado por el comandante en jefe del Ejército de Chile, durante su estadía en la URSS. Visitando no solo unidades militares sino también organizaciones sindicales y políticas comunistas, se hacía llamar “camarada” y manifestaba su absoluta conformidad –y la del Ejército a sus órdenes- con el proceso “democrático” vigente en Chile. En una entrevista, por ejemplo, contestando a la pregunta de un periodista sobre la posibilidad de un golpe “reaccionario”, el general Prats lo declaraba imposible: “Los camaradas soldados están junto a los obreros y campesinos…(…) El ejemplo de vuestra actitud en 1917 está en la memoria de todos…(…) Nuestro proceso revolucionario es irreversible”…”, (p.97-98).

Luego el libro cuenta del enfrentamiento con Miguel Enríquez en la calle Santa Fe, donde éste portaba balas “dum dum” , que están prohibidas en los tratados internacionales. Un niño denunció donde estaba el terrorista. De hecho, Krassnoff llevaba un mandado legal de allanamiento. Menciona al médico del Mir acusado de traición por haber dejado a su jefe, me refiero a Humberto Sotomayor, quien actualmente ha sido médico de la Presidencia de Lagos y Bachelet. Ese señor también debería renunciar. Sotomayor es el mirista que Ricardo Lagos se acordó de su audaz asalto a un banco.

Asismismo la historiadora nos cuenta que la mujer de Miguel Enríquez, Carmen Castillo después que se fue al exilió, intento contactarse con Miguel Krassnoff en el Gobierno Militar, por agradecerle. Ella en el enfrentamiento, había salido herida. El teniente la llevó al hospital. Y finalmente, la llevó al aeropuerto. Sin embargo, llegada la democracia Carmen Castillo cambió y se dedico a mentir como lo muestra su documental “Calle Santa Fe”.

Ahora bien, cuando Krassnoff estuvo ‘designado a la DINA’, en seguida ganó fama por extraerles información a los terroristas mediante “una conversación normal”. Con lo cual tenía resultados positivos. Gisela cita un texto de la publicación El Rebelde: “Hay un oficial de la DINA que es muy peligroso, pues tenemos antecedentes que muchos compañeros nuestros le han entregado información de mucho riesgo, sin mediar presión física o torturas. Ese individuo debe ser considerado como nuestro principal enemigo”. (La negrilla es mía).

En el libro se cuenta que Krassnoff tuvo que enfrentarse con un compañero de Liceo, que había recibido entrenamiento en Alemania Oriental y Cuba. El terrorista en seguida colaboró y obtuvo permiso para irse a España. En ese país dio una entrevista a la revista Cambio 16, y dijo que había sido torturado. El terrorista sigue el “Manual de Marighella”, el cual sostiene si un terrorista cae prisionero debe decir que fue torturado. De paso, la historiadora le resta crédito al Informe Valech sobre tortura.

A Miguel Krassnoff le asombró…”en contacto personal con terroristas, fue que todos, sin excepción, eran indocumentados o mostraban cédulas de identidades falsas. Y hay que distinguir entre células falsas y falsificadas”. Las segundas la realizan las propias personas. “En cambio, la cédula falsa que usaban los terroristas era un documento entregado –por orden del gobierno- en el Servicio de Identificación”. Saque sus propias conclusiones. Dicen que el Mir no era parte del Gobierno de Allende.

Por último, me referiré a los procesos que violan los principios elementales del Estado de Derecho. Como he exprese en el último post, a Miguel Krassnoff se lo acusa de tener secuestradas a personas que están vivas y residiendo en el extranjero. En efecto, la justicia en Chile está tan retorcida que se abren causas que están prescritas y sobreseídas. La gente de izquierda ha empleado testigos falsos. Éstas últimas se vuelven a abrir, con lo cual se viola los principios del Derecho. Varios jueces, por ejemplo, llevan una misma causa. Se procesan a los militares sin interrogarlos. ¿Alguien lo puede entender?

Una causa fue sobreseída por la Corte Suprema en 1994. Luego fue abierta y le incluyeron la desaparición de 20 terroristas. Los jueces son parciales, esto es, están a favor de los terroristas.

Así, ante la desaparición del mirista San Martín, dos personas que fueron detenidas junto con el terrorista, sostuvieron que Krassnoff no era quien los había detenido. Con todo, el juez lo condenó a 5 años.

Un terrorista “Manifestó además, con respecto a él mismo, que su verdadera identidad nunca fue conocida por los investigadores y mostró ante la magistrado la célula de identidad falsa que había usado en esa oportunidad. Sin dar mayor importancia a esta confesión, la citada juez comentó en forma liviana con el ex terrorista acerca de su ‘diablura’. “ El terrorista dijo que sabía los nombre de los asesinos de su hermana, y que Krassnoff no estaba involucrado. Luego se limitó a procesar a Miguel Krassnoff.

La defensa de Krassnoff ha probado que, cuando lo han acusado de un desaparecido, éste se encontraba fuera del país. Y aún lo inculpan.

En otros procesos, la familia del terrorista muerto ha presentado el certificado de defunción. Sin embargo, el juez lo condena por ‘secuestro permanente’.

En otras causas, en que la Corte Suprema ha ratificado la condena, el juez nunca interrogó personalmente a Krassnoff. Podría continuar. Así es la injusticia que hay en Chile, donde pocos se pronuncian.
En Chile, el Estado de Derecho no vale nada.

Gisela Silva Encina; Miguel Krassnoff: Prisionero por servir a Chile: Editorial Maye, 2007, 221 páginas

3 comentarios

  1. das asco….

  2. Tu articulo no tiene no pies no cabeza tanto como el libro de esa supuesta historiadora, cualquiera se saca la carrera y escribe un libro en el que poco menos que el cerdo Krassnoff es un ángel. Que Krassnoff es una asesino torturador no voy a perder el tiempo en discutir contigo.
    Los que piensan como tu no podeis decir esas tonterias muy alto sin que alguien con os mande callar. De la misma manera los milicos fascistas mejor que no salgan de chile sino a lo mejor vuelven directamente en el calabozo. El resto del mundo repudia vuestra version de la historia de chile, no hay país que no tenga una calle dedicada a Salvador Allende y al pinocho no siquiera en el funeral de franco lo recibian. Y el “Falso”documental de Carmen Castillo dedicado al valiente y brillante Miguel Enriquez(NO TE OLVIDAMOS, MIGUEL) resulta que se presenta en el festival de Cannes y gana diferenes premios en otros festivales como en NY , por que sera??más vale que os escondais porque vuestras mentiras si que no se las cree nadie

    Mónica Contreras

  3. Estimado Javier,
    leí con atención tu artículo y tengo dos particulares comentarios. El primero es acerca del momento en que Carmen Castillo es sacada de la casa celeste de Sta. fe herida y llevada a un hospital: existen testigos entrevistados, gente del sector, vecinos de la cuadra, que rebaten lo que expones sobre la humanidad del señor Krassnoff que acompaña amablemente a la herida, insisto en que fue gente no perteneciente a ningun partido político y que al ayudar a la mujer de Miguel Henríquez no tenían idea de quien era ni nada. A esa información se puede acceder en la sala de archivos audiovisuales, de la biblioteca nacional, material periodistico año 1974.

    Segundo: el uso de carné falso lo regula cada país, el uso de pasaportes falso es delito internacional. Si bien apuntas a que los miristas no tenían sus verdaderas identificaciones recuerda que todos los agentes de la DINA y posteriormente CNI usaban pasaportes falsos hasta por lo menos 1986 y eso es un delito, Manuel Contreras está acusado de ese delito al igual que Mariana Callejas… y otros. Seamos justos, opino que la historia debe develarse pero para poder hacerlo hay que objetivizar al máximo posible o sino vamos a estar enfrascados 200 años en una pelea ciega.

    Saludos y felicitaciones por el interés histórico de tu artículo.

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