La verdadera resistencia

Por Jorge Acuña

Sosteniendo pancartas demandando libertad y cantando eslóganes denunciando al Presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, se ha podido ver a los estudiantes iraníes en los campus universitarios de ese país.

En una demostración de dos horas, ellos llamaron a la liberación de tres estudiantes sentenciados a prisión por imprimir imágenes “anti-islámicas” en los periódicos estudiantiles, imputaciones que ellos niegan rotundamente. Por varios meses, los estudiantes han estado protestando por la remoción de profesores que no son lo suficientemente islamistas.

Con Naciones Unidas entrampadas en un interminable juego diplomático con Teherán sobre su programa nuclear, la demostración de este tipo de coraje proveniente de los futuros líderes iraníes es una gran oportunidad para Occidente.

Si se comenzara un esfuerzo serio para dar material de apoyo a aquellos que se están atreviendo a enfrentar al régimen islamofascista iraní, sin duda muchos podrían calificarlos de destructores del Derecho Internacional. Por ejemplo, a la mayoría del mundo libre no le agradó el hecho que Ronald Reagan apoyara a los Contras en desmedro de los Sandinistas comunistas de Nicaragua en la década de los ochenta. No obstante, esa clase de instancias ayudó a ganar la Guerra Fría en beneficio de Estados Unidos y sus débiles aliados europeos que lo motejaron de belicoso.

Como sugiere el experto del American Enterprise Institute, Michael Ledeen, así como la máquina de fax fue un efectivo instrumento revolucionario para las naciones de Europa del Este, hoy las tecnologías de la información pueden ser igualmente efectivas para los iraníes. Estados Unidos y Europa deberían estar enviando satélites telefónicos y computadoras portátiles equipados con software que pueda burlar los filtros de información de Internet impuestos por los mullahs.

Ledeen dice que ese material debería ser entregado a grupos clave, como estudiantes, profesores, trabajadores (especialmente camioneros y obreros del petróleo y el sector textil) y a determinados líderes religiosos.

Se debería proveer además dinero a algunos negocios iraníes y sindicatos obreros para solventar huelgas y paralizaciones que permitan a los trabajadores sustentarse durante la realización de masivas protestas y paralizaciones, necesarias para detener la ya malograda economía del país y así derrocar a un régimen que lleva cerca de 30 años perjudicando la vida de muchos.

Ledeen estima que “hay casos de exitosas revoluciones democráticas no violentas que se encuentran registradas en CDs y DVDs. Deberían ser ampliamente distribuidas y posteadas en blogs.” Estados Unidos debería darse cuenta también, que las señales de radio y televisión dirigidas a Irán deben tener informados a los iraníes sobre los problemas que ocurren en su propio país.

Los islamofascistas iraníes mantienen un comportamiento brutal contra los soldados de la libertad. El líder estudiantil, Ahmad Batebi, cuyo rostro apareció en la portada de The Economist sosteniendo la camisa ensangrentada de un amigo, permanece en prisión cumpliendo una condena de varios años por “poner en peligro la seguridad nacional.” Su juicio secreto originalmente había sentenciado la pena de muerte.

Si aquellos dispuestos a luchar y morir por la libertad de Irán quieren ganar esa batalla, deberían saber sin duda alguna que Occidente está con ellos. Deben estar seguros que los sacrificios que están soportando, quedarán grabados en la posteridad. Sobretodo en momentos en que entre Occidente e Irán, no hay más que vientos de guerra.

Una respuesta

  1. Koke, no pude copiar la foto original.

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