REVISTA JUPITER

"Moral es la felicidad de la mayoría" Adam Smith

Sin consenso científico la ciencia avanza más rápido


por Vicente Olazaran 

Isaac Newton sigue pilotando las sondas espaciales que se posan sobre Marte o asteroides, puso al hombre sobre la superficie de la Luna o calcula la trayectoria de cometas como Elenin con extrema precisión dejando en ridículo a personajes como Salfate. Esto a pesar que 218 años después de que publicara la Ley de Gravitación Universal, un empleado de patentes llamado Albert Einstein demostrase en 1905 que la gravedad no es una fuerza como afirmaba Newton, sino que es consecuencia de la deformación del espacio-tiempo.
Del mismo modo, el astronauta del Apollo 15, David Scott demostró la vigencia el principio de Galileo Galilei cuando dejó caer una pluma y un martillo constatando el principio que establece que, en ausencia de resistencia de aire, todos los objetos caen con una misma aceleración uniforme. A pesar de todos los avances en la física ocurridos desde entonces Galileo seguía rigiendo la caída de los cuerpos.
Esta vez, al parecer le habría llegado su turno a Albert Einstein y a la Teoría Especial de la Relatividad que sostiene entre otras cosas, que la velocidad de la luz en el vacío es una constante universal y es también un límite cósmico.  Esto significa que a diferencia de todos los otros cuerpos, su velocidad no varía en ninguna parte del Universo sin importar el punto de referencia desde donde se le mida. Es decir que si  medimos la velocidad de la luz desde un “punto fijo”, ésta será de más o menos 300.000 kms por segundo. Ahora bien, si la midiésemos desde una nave que viajase en la misma dirección del rayo de luz, supongamos a unos 160.000 kms por segundo, lo que ocurriría es que al contrario de lo que nuestra lógica nos parece decir, el resultado sería exactamente el mismo, 300 mil kms/s, ni uno más ni uno menos.
Pero hay más, también es un límite cósmico pues además establece que nada, absolutamente nada, puede viajar más rápido que la luz, ni siquiera tan rápido, sino hasta un máximo de 99,9999…%, pues la energía necesaria para impulsar un objeto a tal velocidad tiende a infinito.
Pero como ocurre en la ciencia de verdad, no como en esas “ciencias” progres  como la del Cambio Climático, echarle pelos el la leche no es ningún delito, sino que incluso es bienvenido en los círculos científicos serios.
El mismo Einstein, al ser consultado si no le preocupaba que una mayoría de científicos de su época fuese escéptico con sus teorías respondió: “No es necesaria una mayoría, basta con uno solo que sea capaz de refutarla”. (los que me conocen sabrán que eso es música para mis oídos).

Y así no más ocurrió pues, ya que unos científicos en Italia  estuvieron durante los últimos tres años recibiendo unos paquetitos de neutrinos par un experimento denominadoOPERA, que les enviaban desdeCNGS (CERN Neutrinos to Gran Sasso)  desde unos 730 kms de distancia.

Aunque el experimento no tenía el propósito de demostrar la calidad superlumínica de estos neutrinos, pudieron constatar para su asombro que en un viaje de 732 km que debería durar 3ms tardó 60ns (nanosegundos) menos, o puesto en notación decimal, en vez de tardar 0.003 segundos, tardó 0.00299994 segundos.
En Ginebra, preparan un paquete de neutrinos y lo lanzan en dirección al detector ubicado en Italia. Imaginemos que la Tierra fuese transparente (necesitamos este supuesto ya que la Tierra es “transparente” sólo para los neutrinos y no para la luz). El físico en Ginebra les avisa a los de Italia: cuando les mande los neutrinos, enciendo esta linterna para avisarles. Pero paradójicamente, para cuando ven los italianos que la linterna se enciende, ya hace 20 nanosegundos que los neutrinos estaban allí.
Las dudas que persisten.
A pesar de que han revisado los cálculos y medidas, y realizado la medición unos cuantos miles de veces, para eliminar cualquier desviación estadística; teniendo en cuenta todas las imprecisiones conocidas deben descartar todos los errores sistemáticos podrían haber estado cometiendo, o qué cosas podrían no estar teniendo en cuenta al calcular la velocidad de los neutrinos  que tal vez darían cuenta del “sorprendente” resultado.
No se han fiado de sí mismos en absoluto, han dudado de todo, y han comprobado todo lo que pueden comprobar, además de buscar “agujeros” o inconsistencias .
Existen algunas mediciones que contradicen estos resultados como de la Supernova SN 1987A, cuyos fotones y neutrinos llegaron prácticamente a la vez y sin embargo si aplicáramos los resultados de OPERA tendríamos que los fotones deberían haber llegado 3.2 años después que los neutrinos.
Por otro lado, y por eso no entiendo la sorpresa, la propia cosmología establece un supuesto que requiere aceptar que en los primeros momentos del Big Bang se produjo el fenómeno de la Inflación, para explicar la sorprendente uniformidad de la radiación de fondo cósmico. Esta teoría de la Inflación ampliamente aceptada sólo funciona sin la restricción de de la velocidad de la luz. Esto significa aceptar que hubo un instante primordial en que la expansión del espacio fue más rápido que la luz.
Las dudas aún están allí y permanecerán durante un tiempo, pero no será recurriendo a la incontinencia periodística como fuente de información que esto se aclare.
Por el momento, lo único que tenemos es el paper que da cuenta de los hallazgos que seguirán en revisión y que puedes consultar aquí:  http://bit.ly/pAHPZt

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4 pensamientos en “Sin consenso científico la ciencia avanza más rápido

  1. Javier Bazán en dijo:

    LA ciencia nunca se ha basado en el consenso. El consenso sirve para la política, mas no para ciencia. 2+2=4.

  2. revistajupiter en dijo:

    Hasta hace poco tiempo se creía que las úlceras eran nerviosas y a los enfermos se le sacaba parte del estómago, ahora se les trata con antibióticos.

    Otro buen ejemplo es la vitamina C, nadie se ha mejorado jamás de un resfrío consumiendo vitamina C, pero los médicos la recetaban hasta hace poco tiempo atrás.

  3. Joseph Golderberg (1874-1929) se tuvo que inyectar la sangre de sus pacientes para demostrar que una enfermedad llamada el pelagra era fruto de la pobreza, como única alternativa que le quedó para derribar el concenso científico dominante en aquella época. (Próximo post)

  4. Javier Bazán en dijo:

    Hay varios ejemplo. Un buen libro para los no docto en ciencia, es el libro de filósofo de la ciencia, Thomas Kuhn, ‘La Estructura de las revoluciones científicas’, en que te compara la ciencia normal, o sea, la ciencia vigente con los cambios de paradigmas.

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