REVISTA JUPITER

"Moral es la felicidad de la mayoría" Adam Smith

Hipocresía occidental


por María Blanco

La pasada semana saltó a los medios españoles la noticia procedente del New York Times y del Business Insider de que el iPhone es fabricado en China por menores en condiciones miserables. Las investigaciones llevadas a cabo por Mike Daisey nos muestran una realidad muy cruel. Aproximadamente un 5% de los trabajadores de las compañías que fabrican los más novedosos dispositivos electrónicos en plantas de producción chinas, y entre ellas Apple, son menores. En concreto, en la fábrica de Apple, se emplean materiales tóxicos, se eluden las inspecciones de trabajo, se hacinan a los trabajadores que deben trabajar de pie vigilados por cámaras de video, se les retienen en su lugar de trabajo con guardas armados en las puertas, se les obliga a dormir en cubículos de 12 metros cuadrados por 15 trabajadores, si se lesionan no se les presta atención médica sino que se les despide en ese momento, etc. La lista completa de las condiciones de trabajo es amplia y dramática.

En China solamente son legales los sindicatos estatales. Y cualquier trabajador al que se le ocurra protestar es incluido en una lista negra que circula por todas las empresas en la que se le clasifica como “problemático” y lo más probable es que no encuentre trabajo.  Terrible.

Ante este tipo de noticias uno no puede por menos que indignarse. Pero una reflexión más pausada nos desvela la hipocresía en la que la moral de la sociedad occidental está encerrada.

En primer lugar, lo que no dicen las noticias españolas y sí aparece en el reportaje original es la razón por la que los chinos están felices de que empresas como Apple instalen allí sus plantas. La alternativa al trabajo industrial son los campos de arroz, y mientras que Apple paga al trabajador 250$ al año (menos de un dólar al día) , el salario en dichos campos es de 50$ al año.  En especial para las mujeres y los menores, la alternativa a los campos de arroz es la prostitución. ¿Qué es preferible? Y sobre todo ¿cuál es el problema Apple o la pobreza en China?

Algunos defensores del capitalismo argumentan que sucedió lo mismo en la Revolución Industrial y que es el menor de los males, el mejor medio para salir de la miseria en la que están. Incluso en España alguno de nuestros abuelos trabajó desde los 13 años y pudo ofrecer un mundo mejor a sus hijos.

Además, el que Apple busque reducir costes trasladando su producción a países con una legislación diferente ¿es inmoral?  Al fin y al cabo, China es quien mantiene un régimen comunista liberticida con leyes que consienten semejantes barbaridades. Pero este argumento suele ser rebatido diciendo que Apple se aprovecha de eso y, por tanto, es culpable.

El conflicto, en el fondo, es la moral. Si es inmoral fabricar iPhones y iPad en esas condiciones, en vez de reclamar que alguien haga algo y que se prohíba algo a alguien, sería mucho más efectivo que dejáramos de adquirir esos productos. Apple actúa en función de lo que sus demandantes le dictan: queremos dispositivos de última generación a precios asequibles. Pues ahí están. ¿Quiere usted además que sus compras sean morales? Exija que las empresas informen de las condiciones de trabajo, igual que se ha conseguido etiquetar la “trazabilidad” en determinados productos alimenticios, o las condiciones en las que viven las gallinas en los envases de huevos.

Por otro lado, una vez que medios de comunicación como New York Times, Business Inside y otros muchos han destapado la liebre ¿se ha notado una reducción en la venta de iPhones o iPad? No, en absoluto. Ni lo harán. Porque en occidente tenemos la costumbre de gritar y señalar con el dedo las inmoralidades de los demás, pero somos incapaces de privarnos de un capricho electrónico y preferimos fardar, o montar campañas moralizantes y difundirlas desde nuestros iPhones, o leer esas noticias en nuestros iPad y escandalizarnos. Pero no quedará en nada más que una charla de café o una discusión amigable en Twitter.

Nuestra miseria moral se sustenta en nuestra capacidad para ponernos de perfil.

Navegación en la entrada única

3 pensamientos en “Hipocresía occidental

  1. Javier Bazán en dijo:

    Grandes personas trabajaron en esa edad, mientras otros se divertían.

  2. maximo en dijo:

    Yo comencé a trabajar en los veranos en el negocio de mi padre cuando tenía 15 años, y por que quería. Pues aquí estoy, y nunca reclamé por mis “derechos humanos”. Los inmigrantes que formaron Chile y el resto de America, eran todos campesinos pobres que vinieron a trabajar de sol a sol, y sin pedirle al “papá” Estado que los ayudara. Todo fue trabajo duro, y hoy se pueden sentir orgullosos de lo que lograron. Si los chinos pretenden pasar del comunismo al estado de bienestar europeo de un día para otro, están locos. Y se nota que Doña Marta nunca ha trabajado.

  3. Máximo, la diferencia está en como se desarrolla ese trabajo. Estoy seguro que las condiciones en las que trabajaste en el negocio familiar no se parecen en nada a las de los trabajadores del artículo. Marta, estoy totalmente de acuerdo con tu visión de la sociedad actual.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: