Asambleísmo Constituyente


por Carlos Iturra

Hay dos clases de gente detrás de la Asamblea Constituyente: los que saben lo que quieren, y los que no quieren saberlo.

Ya se sabe lo que quieren los que saben lo que quieren: Cuba, Chávez, Corea del Norte, “pero a la chilena” como diría don Chicho, o sea, con chicha… ¿O fue don Tinto el que habló de chicha y don Chicho habló de tinto? Sí, eran empanadas y vino tinto.

En las asambleas lo que reina es el asambleísmo, como es de toda lógica: eso significa que no prima precisamente la razón, sino el griterío, la arenga, la patota y la pelotera.

Así, asamblea que parte con toda moderación, termina inevitablemente como los soviets y los bolcheviques. ¿Acaso hay una situación más favorable para un bolchevique, que una asamblea? ¿Y más encima “constituyente”?

La actual Constitución permite ser actualizada, como de hecho lo ha sido varias veces, pero exige mayorías que no se reúnen fácilmente. Hay que cambiar el binominal, dicen, y para eso no hay mayoría porque beneficia a los actuales residentes del Congreso. Pues bien, en tales circunstancias no se puede cambiar la Constitución, en vista de lo cual proponen reemplazarla. Pero a su vez, para reemplazarla hay que regirse por alguna normativa, que no puede salir del Congreso porque es el primer objetado. ¿De dónde saldría ese reglamento de la Asamblea Constituyente? Habría que convocar una asamblea previa para redactar el reglamento de la Asamblea Constituyente, pero esta asamblea previa, ¿de dónde saldría, y con qué procedimientos procedería…? Pues eso lo establece a su vez otra asamblea previa, y así, regresión ad infinitum…

¿Alguien se imagina que en esa Asamblea Constituyente o en cualquiera de las previas podrían imponerse las voces razonables y moderadas, alguien cree que se impondrían el centro o la centroderecha o siquiera el maldecido “consenso”? A ver, ¿quién cree usted que se impondría…? ¡Justamente! El pueblo.

Pero… Pero el pueblo no puede integrar en masa la Asamblea Constituyente, por lo cual tendrán que ir “sus representantes”, y esta es otra tremenda joda por sí misma. La democracia directa no sería más que una gran batalla campal, si es que lograran reunir a los quince millones que somos el pueblo… Vía cibernética es impensable porque ya se sabe que los pobres quedarían fuera.

La Asamblea Constituyente sería nefasta y ruinosa para el país y para la convivencia nacional, que de maltrecha que está pasaría a abiertamente beligerante, y de la economía ni hablar: daría un respingo que nos mandaría de vuelta al más abyecto subdesarrollo de nuestro ayer.

No hay ninguna necesidad de reemplazar la Constitución, que ya ni siquiera lleva la firma de Pinochet desde que Lagos se las arregló para meter la suya.

Llevado por mi afán de objetividad, pregunté en tuiter si alguien sabía de un buen argumento favorable a la Asamblea Constituyente, y lo que encontré fue tan solo esto, si bien proviene de un experto, con lo cual lo poco se suple con lo bueno: “Se trata sencillamente que la mayoría de Chile debata y decida qué Constitución quiere tener.” De toda la frase, el “sencillamente” es justo el punto complicado.

En gran medida la culpa la tiene la educación: los que lideran la revuelta estudiantil quieren mejorarla de una manera tal, que implica remodelar y rehacer el país entero.

Último minuto: me llegan nuevos tuits: “La estrategia marxista diseñada por el G2 cubano para la toma del poder total en AL pasa por las Asambleas Constituyentes. Observa la génesis de las dictaduras de Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Bolivia. En todas hay una Asamblea Constituyente.”

Otra: “Los venezolanos, nicaragüenses, ecuatorianos y bolivianos también creían que una Asamblea Constituyente solucionaría todos sus problemas”

Por último, alguien agregó que la reelección indefinida del presidente era lo primero que hacían, y que en el fondo eso es cambiarle nombre a la dictadura del proletariado…

¡Wow…!

3 comentarios sobre “Asambleísmo Constituyente

  1. muy bien dicho, explica muy bien porque una asamblea constituyente seria una mala idea, lamentablemente, no creo que logre convencer a los que promueven la idea de asamblea constituyente. esa gente vive en un mundo de fantasia, un delirio populista imposible de curar con la racionalidad de este articulo.

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