Emergencias sanitarias: La Industria del Miedo


Las emergencias sanitarias se han convertido en el nuevo calentamiento global. Periódicamente se anuncian epidemias, substancias químicas peligrosas en los alimentos y el agua; sin embargo, los peligros nunca se materializan.

Las mismas organizaciones globalistas que predijeron: sobrepoblación mundial, un invierno nuclear y luego el calentamiento global, también anunciaron epidemias como: el virus del Nilo, la enfermedad de las vacas locas, el síndrome respiratorio agudo severo (virus SARS), la gripe aviar, y recientemente la gripe porcina, que finalmente se llamó virus AH1N1, probablemente por razones estéticas.

El senador Guido Girardi, de profesión médico, calificó el virus AH1N1 como una de las mayores “pandemias” de los últimos 50 años, e hizo lobby por más camas, médicos y recursos, pero a pesar de toda la publicidad, el virus AH1N1 estuvo lejos de convertirse en la pandemia que los medios y los expertos anunciaron. Sin embargo, el costo a pagar por esta falsa alarma fue altísimo.
Los clubes mexicanos San Luis y las Chivas de Guadalajara fueron víctimas directas de la histeria desatada el año 2009. Estos dos equipos participaban con éxito en la Copa Libertadores de ese año, cuando las directivas de Sao Paulo y Nacional se opusieron a la idea de jugar partidos de visita en tierras mexicanas. Otra opción era que los equipos mexicanos jugaran de local los octavos de final en sedes alternas, pero las autoridades civiles de Colombia y Chile rechazaron acoger los partidos de los conjuntos mexicanos.
La histeria venía de la mano con malas estadísticas. Las autoridades mexicanas informaron de 159 muertes producidas por el virus hasta fines de abril del 2009; un mes después la cifra de muertos había bajado a 89.¿Estaban resucitando los muertos? 89, 100 o 159 muertos en un mes, ‘son sólo una fracción de los que mueren diariamente en México, Estados Unidos, y el resto del mundo por la enfermedad descrita en términos médicos como, “la gripe”’, ironizó el analista de medios Terry Michael, en la revista Reason. Michael acusa a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y al Centro de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, de exagerar la gripe para incrementar su presupuesto.
En un ambiente de crisis – real o imaginaria- el público suele bajar la guardia y compra cualquier solución que le ofrezcan los políticos para salir de ella, por lo general esa solución va acompañada de más gasto público y pérdida de libertades individuales. Así funciona el pensamiento grupal.
El investigador del Cato Institute, Alan Reynolds, tiene otro nombre para esta farsa: “La Industria del Miedo”. Reynolds recuerda el millonario gasto en vacunas para la inexistente amenaza de ataques de Ántrax el año 2002, que incluso superó en gasto a otra epidemia -inexistente- de influenza en 1976, cuyas vacunas mataron a más gente que la misma influenza.
Un informe del banco de inversiones JP Morgan, estimó que los gobiernos habían comprado cerca de 600 millones de dosis de vacunas contra el virus AH1N1, por un monto U$4,3 miles de millones, Estados Unidos compró 162 millones de vacunas y casi la mitad de ellas no se usó, lo cual no quiere decir que los laboratorios no hayan recibido sus pagos, todo lo contrario. El tema es simple, si una corporación tiene un producto con pocas probabilidades de tener éxito entre los consumidores, siempre se lo puede vender al Estado. Esto sucede con paneles solares, bonos de carbono, vacunas, software, cursos de inglés etc. Una crisis, aunque sea imaginaria, es la técnica de marketing preferida por los privados para enriquecerse con recursos públicos y evitar las leyes de mercado.

(Extracto de Falsos Consensos-fs)

4 comentarios sobre “Emergencias sanitarias: La Industria del Miedo

  1. Hace cincuenta años los mitos iban creciendo en popularidad hasta que se instalaban luego de que los medios coincidían en la conveniencia para su tiraje de incluirlos como contenido de sus publicaciones (así se inventó lo del tocino por las mañanas en Estados Unidos, luego lo del cereal, etc.).

    Hoy se montan en pocos días, hacen ricos a muchos audaces (Al Gore, uno de los casos emblemáticos), y todo ya está consumado antes de que alcancemos a reaccionar.

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