Desde la Araucanía


por Javier Bazán

En la semana del trágico crimen de matrimonio Luchsinger Mackay tuve la oportunidad de estar en el balneario de Lincan Ray, que se encuentra a media hora de la ciudad de Villarica. Pude notar y saber varias cosas.

Un viñamarino que construyó su casa de veraneo en Lincan Ray hace más de veinte años, me contó que hace como cuatro semanas aproximadamente, unos encapuchados se tomaron unas cabañas pertenecientes a la Universidad Católica de Temuco. Las cabañas estaban ocupadas por los funcionarios de esa institución que, por cierto, veraneaban. Naturalmente, los encapuchados o terroristas exigían que la universidad les devolviese ese terreno que colinda con un santuario natural que pertenece a la comunidad mapuche. Me contaba ese señor, que los terroristas se conocían la ley al revés y al derecho. Por esa razón, querían que las personas que estaban en las cabañas, saliesen; de lo contrario, los podrían acusar de secuestro. Y se los acusaban de ese delito, las penas serían mayores. Vino el Gope de Carabineros. Finalmente, quedó en toma. No sé si los acusaron. Sin embargo, me contó que ese incidente no salió en las noticias; pues, si hubiese aparecido hubiera alarmado a los turistas. Además, que es un tema tabú en Lincan Ray.

Me llamó atención la presencia fuerte de los Evangélicos en esa región. Hasta vi un diario de ellos que tenía bastante tirada. En una de sus portadas aparecían las palabras del capellán evangélico del Ejército: “Este gobierno se viste con ropas ajenas”. Otro titular más pequeño de otra edición y políticamente incorrecto decía: “Evangélica se mete en congreso de ateos”. Me morí de la risa, cuando lo leí.

 Fui a un lugar que queda en el camino entre Villarica y el balneario de Panguipulli a comprar los mejores quesos del país. Mientras nos decidíamos qué comprar llegó una señora que vendía mantequilla. Era de origen humilde. La joven vendedora de quesos contaba que esa señora era esforzada, pues todos sus hijos eran profesionales. Uno de ellos era abogado y tenía dos hijos en el cuerpo de carabineros trabajando en Santiago; por lo que cada mañana se levantaba rezando por sus dos hijos que estaban en la capital. ¿Dónde está, entonces, la inmovilidad social de que hablan los progresistas chilenos?

Se notó el sesgo de lucha de clases en la nota informativa de TVN, cuando mostró la protesta que realizaron las personas conocidas al matrimonio muerto, al tomarse la carretera, que los carabineros no hicieron nada para sacarlos y al preguntarle a personas de otra condición social. El canal ponía al mismo nivel a los terroristas o encapuchados con los agricultores de la zona, como si los últimos no tuviesen derecho a defenderse. ¡Y qué decir del reportaje que hizo el mismo canal sobre los maoríes de Nueva Zelandia, que era tendencioso hacia los mapuches!

Las regiones atadas a Santiago. Mientras el intendente pedía mano dura, sin poder aplicar los estados de excepción, el ministro de Interior le provocaba temor la legítima defensa.

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