Aquí no habrá desentierro


por Javier Bazán 

El fallecimiento del año pasado del ex marino, ex jefe de Odeplan y ministro de Economía de Pinochet, Roberto Kelly (1920-2012), nos sirve para comparar actitudes ante los desafíos. Además, de agradecerle nuestras libertades que uno grupo minoritario desea socavar. Fue el que introdujo a los ‘Chicago Boys’ en el Gobierno Militar. Gracias al cual, los chilenos disfrutamos de bienes y servicios que hace más de cuarenta años no se los hubiera imaginado.

  Siendo ex militar tuvo que convencer a los militares de llevar a cabo el Plan de Recuperación Económica.
 Mientras los políticos de la Derecha y de la Democracia Cristiana no sabían qué hacer en la Unidad Popular, los marinos sabían que tendrían que tomarse el poder. La Democracia Cristiana quería el poder para ella. Sin embargo, los marinos se negaron. No le iban a devolver el poder a los que nos llevaron y ayudaron a que Chile cayese al borde del precipicio.
 En el libro ‘Conversando con Roberto Kelly’ de la historiadora Patricia Arancibia Clavel, aparece el contraste entre el Chile actual y el país en que crecieron nuestros padres, esto es, la generación que tiene entre 60 y 70 años, respectivamente. La industria nacional no satisfacía la demanda interna.

En el libro ‘Los que dijeron ‘No’’, cuentan que: “Roberto Kelly cree que ha llegado el momento de dar el golpe: “Partí entonces a Valparaíso a hablar con el almirante Merino y le planteé la idea de que las Fuerzas Armadas se movieran”. Pero Merino le había respondido que necesitaban un proyecto de gobierno y le pide que se encargue de formular el plan económico…”. Luego citan las palabras de Fontaine: “Los marinos transmiten a Kelly una inquietud. ‘Botar a Allende, no cuesta nada. Lo importante es qué hacer con el Gobierno; cómo solucionar los problemas económicos”. Kelly les promete un plan.

  En mayo de 1973, en el hotel San Martín de Viña de Mar llegan a acuerdos los economistas. De ahí saldría “El Ladrillo”.

El autor del ‘Pueblo lo derrotó’, cuenta que el 24 de agosto, el día en que se dio a conocer el acuerdo de la Cámara, Julio Bazán junto Hugo León y Manuel Valdés fueron a ver al presidente del Senado Eduardo Frei Montalva, a quien le dijeron: “La solución, presidente, es que Ud. asuma la responsabilidad de conducir a la civilidad, por cuanto ninguno de nosotros puede hacerlo con los antecedentes que Ud. tiene”. Él los miro en silencio y les dijo: “Perdónenme, no sé qué hacer, no sé qué hacer”. Y dice: “De pronto, lloró. Sí, lector, lloró”. Agrega el autor: “No lo volvería ver ni hablar con él hasta octubre de 1973 (me solicitó que le llevara un mensaje a la Junta de Gobierno, informándoles que él se retiraba “moral, políticamente e intelectualmente, por cuanto los problema que debería enfrentar la Junta no se resolverían antes de diez años”).

  Comparen la actitud del almirante Merino y Kelly con el ex presidente Demócrata Cristiano, Eduardo Frei Montalva. Concluya.

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