Las reformas estructurales de la Unidad Popular (aka Nueva Mayoría)

El paroxismo de las políticas contrarias al libre comercio se produce durante los gobiernos de Eduardo Frei Montalva (1964-1970) y Salvador Allende (1970-1973). En ambos regímenes —Revolución en Libertad y Unidad Popular— predomina la idea de recuperar nuestros recursos, nacionalizando la minería del cobre, interviniendo los servicios financieros y promoviendo clima adverso para las inversiones extranjeras.

El PS se define en 1967 el objetivo estratégico de instaurar un Estado revolucionario. En segundo lugar, las formas “pacíficas o legales de lucha” no conducen por sí solas al poder y son tan sólo “instrumentos limitados de acción”. Por tanto, en el segundo punto del voto político se afirma que “La violencia revolucionaria es inevitable y legítima” y que “Sólo destruyendo el aparato burocrático y militar del estado burgués, puede consolidarse la revolución socialista.”

El documento también alude a la recientemente creada Organización Latinoamericana de Solidaridad, “la que refleja la nueva dimensión continental y armada que ha adquirido el proceso revolucionario latinoamericano”.

Luego en 1970, la Unidad Popular implementa en Chile un sistema político-económico que tenía como fin  el reemplazo del capitalismo por el socialismo. LEER MAS…

Crónica de las primarias

por Javier Bazán

A mí por quinta vez me toco ser vocal de mesa en una elección. Esta vez fue por las primeras primarias nacionales que se realizaron el 30 de junio. Lo bueno es que ahora pagan, cosa que antes no hacían. Con todo, para cumplir un deber hacia la República, el propio Estado y los parlamentarios que resuelven la cantidad a pagar por cumplir un deber cívico, es bastante tacaño. Estaría conforme que a los vocales designados por sorteo les pagaran mínimo $100.000, no los $15.000 actuales. En la penúltima elección fueron $7000, teniendo en cuenta si el vocal no asiste le puede llegar una multa desde $80.000 hasta $300.000, lo que es desproporcionado.

Durante el proceso eleccionario de las primeras primarias, muchos electores se dieron cuenta que cuando fueron a votar, que estaban inscritos en un partido, porque según el Servicio Electoral, en el pasado había dado su firma a una causa, por ejemplo, salvar a las ballenas. Y algunos partidos de Izquierda, se los habían adueñado con el propósito de juntar firmas. Eso no es nada. Un colega vocal que fue vocal en la elección municipal pasado, le llegó una notificación de la Corte, porque se había ausentado ese día. Fue a la Corte respectiva a explicar su situación, arguyendo que él había con sus obligaciones cívicas. De ahí tuvo que ir al Servicio Electoral a sacar una fotocopia de la página del libro del registro electoral, donde estaba puesta su firma. Hecha esa diligencia, volvió a la Corte, y ésta simplemente lo tramito, diciéndole que volviese tal día. Fue el día fijado, la cosa seguía igual, hasta que finalmente se aburrió. Ni siquiera la Corte le mando por correo para notificarle que su asunto estaba resuelto. A mi paso lo mismo en el cantón de reclutamiento, como quede fuera, fui a pedir el certificado. Fui unas cuantas veces, hasta que me aburrí. LEER MÁS…

El error histórico de Milton Friedman

El 31 de este mes, gran parte de los centros de estudios del mundo celebrarán el natalicio de Milton Friedman.

Para celebrar el centenario del economista, el año 2012, un grupo de instituciones locales lanzó un libro sobre la visita de Friedman a Chile en 1975. Uno  de los panelistas del foro que se realizó para lanzar el libro fue Francisco Rosende, decano de la facultad de ciencias económicas y administrativas de la PUC.  Rosende dijo que el  principal legado de Friedman fue “en la microeconomía, la explicación del comportamiento de las personas”, lo cual es cierto. Sin embargo, no fue debido a su estudio de la microeconomía que Milton Friedman ganó el Premio Nobel de Economía. Fue por sus resultados en historia y teoría monetaria. LEER MÁS…

La industria de la igualdad

El economista de las Naciones Unidas, Jeffrey Sachs, critica que el liberalismo clásico defienda la libertad pero “excluya”, según él, “otros valores”, como “La compasión, la justicia, la responsabilidad cívica, la honestidad, la decencia, la humildad, el respeto, e incluso la supervivencia de los débiles, pobres y vulnerables”. El problema de Sachs es que no ve la línea divisoria entre la sociedad civil y el Estado. Él cree de verdad que la compasión, la justicia, la responsabilidad cívica, la honestidad, la decencia, la humildad y el respeto, son valores que nacieron con el Estado y que sólo el Estado puede lograr que los individuos sean compasivos, decentes, respetuosos, humildes y honestos, dándole al Estado un poder casi sobrenatural sobre los valores de la sociedad. LEER MAS…